08 juillet, 2006

 

Eyh!, Natalia, ...

Eyh, Natalia, muchas gracias.

Permíteme contestar a tu comentario, sólo por no guardarme las cosas que me sugiere.
Espero no repetirme.
Yo mismo he olvidado lo que dije en el texto que me comentas.

El caso es que he escrito mucho. En otro blog concretamente. Escribí cosas buenas, que me supusieron mucha dedicación y concentración.

El caso se me hacían pocos comentarios. Pero siempre resultaban muy elogiosos y gratificantes.
Posteriormente dejé de tener cosas que decir o bien algo cambió en mi interior. O bien otra posibilidad. El caso es que la calidad de mis escritos fue disminuyendo.

Posteriormente un montón de aplausos habría sido el alimento que me habría dejado satisfecho por todo el trabajo llevado a cabo. Pero como esto no es un teatro no llegó aplauso alguno. Algún comentario animándome a seguir escribiendo aparecía cuando decidía dejar de escribir. Pero llegó un momento en el que empezaba a resultarme tan sorprendente los pocos comentarios como a tí ha podido parecerte de sorprendente mi necesidad de comentarios.

Yo pensaba que, aunque la gente no comentara, con el tiempo irían comentando. Lo cual no ocurrio.

Por otro lado, me he sentido un poco mal algunas veces estos meses. Y cualquier comentario habría sido un agradable contacto humano.

Mi gesto de escribir generosamente perdio su impulso.
Mi obra literaria se convirtió en vomitona literaria.

Sin más.
Más que aprobación busqué que se acabara el incomprensible silencio.
Ahora entiendo porqué se desesperan los profesores cuando no les hacen preguntas al final de cada clase.

Dar sin recibir siempre llega un momento en que cansa.
Los que reciben no tienen culpa.
Pero vaya. Hay derecho a expresarse, verdad?!!?

Textos privados y aburridos son lo que sobran.
Si llega un momento en que no sé qué decir y solo digo chorradas, podría alguien decir algo.
A ver por qué sólo tengo que hablar yo.

El caso: que tu eres, Natalia, la persona que más ha dicho.
Muchas gracias. Y fíjate, por tánto, cómo está el panorama.

Evidentemente nadie tiene obligación de escribir comentando.
Pero molaría que la gente lo hiciera. Y en honor a "el que no llora no mama" escribí el texto que has comentado.

Soy así de simple.
Me recuerdo al espantapájaros del ascensor.

Sin más. No esperemos de un blog mayor satisfacción.

Dar, dar y no recibir, a veces llega un momento en el que cansa.

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